Trabajar como maestra dentro de un aula de educación especial ha sido una de las experiencias más gratificantes, pero también te muestra una cara más amarga y dura de la realidad de muchas familias. 

A lo largo de mi actividad como docente he tratado a niños con necesidades específicas, y siempre ha habido un elemento común que ha hecho que tanto la convivencia en el colegio como en sus hogares haya funcionado mejor: Un buen sistema de organización y rutinas.

Mi vocación y pasión por la educación y la organización me han proporcionado las herramientas para ayudar a familias con niños con necesidades específicas a organizar sus espacios a través de la organización sensorial, aportando soluciones simples y efectivas adaptando los espacios y ambientes proporcionando un entorno más inclusivo.

¿Porqué es importante el orden y rutinas en niños con necesidades específicas?

En la crianza de niños con necesidades específicas, ya sea autismo, TDAH, síndrome de Down o cualquier otra condición, la organización, el orden y las rutinas son aspectos fundamentales que pueden marcar una gran diferencia en su día a día. Estos elementos no solo ayudan a estructurar su entorno, sino que también proporcionan seguridad, predictibilidad y estabilidad, aspectos vitales para su desarrollo y bienestar emocional.

  • Predicibilidad y Rutina: Muchos niños con necesidades específicas, como el autismo o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), se benefician del orden rutinas. Tener un orden establecido les aporta un sentido de seguridad y previsibilidad en su entorno, lo que puede ayudar a reducir la ansiedad y el estrés.
  • Facilita la comprensión: Los niños con necesidades específicas a menudo tienen dificultades para comprender y procesar información de manera rápida. Un ambiente ordenado y organizado les permite comprender mejor lo que se espera de ellos y lo que sucederá a continuación
  • Reducción de estímulos: Al mantener un entorno organizado y ordenado, se pueden minimizar las distracciones visuales y auditivas. Esto les permite concentrarse mejor en las tareas y actividades.
  • Facilita la transición: Muchos niños con necesidades específicas pueden tener dificultades para cambiar de una actividad a otra. Un ambiente organizado y una rutina establecida pueden facilitar estas transiciones, lo que puede reducir las conductas disruptivas.
  • Hábitos saludables: El orden también puede contribuir a la promoción de hábitos saludables, como el cuidado personal, la alimentación adecuada y el sueño. Establecer rutinas en estas áreas es esencial para el bienestar de los niños con necesidades específicas.
  • Habilidades de autonomía: Enseñar a los niños con necesidades específicas a mantener el orden y la organización en sus espacios personales les ayuda a desarrollar habilidades de autonomía y responsabilidad.
  • Fomento del aprendizaje: Un ambiente ordenado puede facilitar el aprendizaje, ya que reduce las distracciones y permite centrarse en la tarea en cuestión. Además, puede ayudar a los niños a encontrar y acceder a recursos y materiales de manera más eficiente.
  • Mayor seguridad: Los niños que crecen en un ambiente organizado y estructurado tienden a tener una mayor sensación de seguridad y estabilidad, lo que puede influir en su desarrollo emocional y cognitivo.

¿En qué consiste la Organización Sensorial?

Cuando hablamos de entorno hacemos referencia a todo lo que nos rodea, con lo que podemos interactuar, con lo que desarrollamos la vida. Nuestras posibilidades de desenvolvernos en él y adaptar nuestra vida dependerán de cómo esté configurado. 

A través de la Organización Sensorial ayudo a las familias a adaptar los espacios y crear un entorno mucho más inclusivo.

Organizar la habitación de un niño con necesidades específicas puede ayudar a reducir la sobrecarga sensorial y a mejorar su bienestar en general. 

A continuación os dejo unos consejos que os pueden ayudar para crear un ambiente mucho más inclusivo:

  • Crea un ambiente más tranquilo Evita elementos que puedan causar estrés sensorial, como luces brillantes. En su lugar, opta por colores suaves y neutros en las paredes y utiliza una iluminación suave y cálida. 
  • Despeja el espacio: Reduce la cantidad de objetos en la habitación para minimizar la sobrecarga sensorial. En lugar de tener muchos juguetes, trata de seleccionar algunos favoritos y guarda los demás en cajas o cajones. 
  • Crea zonas específicas: Para ayudar al niño a entender el propósito de cada área de la habitación, crea zonas específicas para diferentes actividades, como el juego, el sueño y el estudio. 
  • Etiqueta los objetos: Etiqueta los cajones y estantes para ayudar al niño a encontrar y guardar sus cosas fácilmente. Usa imágenes y palabras para que el niño pueda identificar rápidamente cada área.
  • Usa materiales sensoriales: Si el niño tiene dificultades con ciertos estímulos sensoriales, como el tacto, puedes incorporar materiales sensoriales en la habitación para ayudarlo a regular su respuesta sensorial. Por ejemplo, una manta suave o una almohada con texturas pueden proporcionar una sensación reconfortante.

Recuerda que cada niño es diferente y es importante observar las reacciones del niño y hacer ajustes según sea necesario para crear un ambiente que lo haga sentir seguro y cómodo.

Espero que estas sugerencias te hayan sido útiles. Si quieres más consejos, me puedes seguir en Instagram @ordenhub

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